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CLASE 6
 
LA CONVERSACIÓN
 
El arte de la conversación es la aplicación de la oratoria a las Relaciones Humanas. Ya no se trata de hablar ante auditorios numerosos sobre temas preparados o improvisados, sino de convivir en sociedad.
 
El hecho de vivir en sociedad implica comunicarse con seres humanos; el hombre que se aísla, fracasa. En consecuencia, el éxito depende en gran parte de la buena conversación.
 
La importancia de la conversación en la vida diaria se percibe fácilmente al enumerar sus objetivos:
 
a)      COMUNICACIÓN. Implica transmitir conceptos, ideas o mensajes de una persona a otra. De todos los medios existentes para establecer una buena comunicación (correspondencia, telégrafo, cables), la conversación es el más efectivo y usual. En una clase anterior, donde se explicaban las características del discurso informativo, puede el lector encontrar las propiedades más importantes de la teoría de la comunicación, en un todo aplicables a la conversación.
b)     GANAR AMIGOS. El ser humano necesita de personas a las cuales agradar y al mismo tiempo que le agraden; necesita compañeros para establecer el vínculo con su relación social. La conversación es la forma más efectiva de ganar amigos; por ella llega la persona a comprenderse y estimarse.
c)      INFLUIR EN LOS DEMÁS. Influencia es la capacidad de cambiar la actitud de otra persona, aunque sólo sea potencial. Es decir, el que influye sobre otro, puede hasta determinar las decisiones y acciones de éste. La conversación es el medio más efectivo para influir en los demás; la influencia no siempre es positiva, pues según sea nuestra conversación, podremos alegrar o apenar, construir o destruir, animar o desanimar.
d)     GANAR LA CONFIANZA DE LOS DEMÁS. De la manera de conversar de una persona, puede surgir inseguridad, convicción, capacidad, voluntad, falsedad, etc. Si la conversación es clara, precisa, ordenada, los demás confiarán en esta persona. De la conversación debe surgir que se sabe lo que se dice, y que se cree en ello; los conceptos deben ser expuestos con nitidez y claridad.
 
 
 
TEMAS DE CONVERSACIÓN
 
Nunca debe irse a una reunión con temas preestablecidos. Es conveniente estar preparado para hablar sobre cualquier tema. Pero hablar sobre algo requiere conocimientos sobre el particular; sin embargo, todos tienen más conocimientos e informaciones de lo que suponen, y esto no debe ser un obstáculo para iniciar una conversación.
La mejor fuente de temas está en la misma persona; para encontrarlos, deben efectuarse las siguientes preguntas:
 
a)     ¿Por qué experiencia ha pasado?
b)     ¿Qué ha estudiado y leído?
c)      ¿Qué ha soñado y fantaseado?
d)     ¿Cuáles son sus convicciones y creencias?
 
Pero el hecho de buscar temas en uno mismo no implica de ninguna manera hablar sobre la propia persona. El material debe servir para ser aportado a la conversación inteligente y oportunamente. El lector puede consultar el punto de Elección del Tema en la clase “Organización del Discurso” de este mismo ejemplar.
 
Otros procedimientos para buscar temas de conversación son:
 
a)      Lectura. Es la fuente más rica de temas de conversación; debe ser atenta y conciente. Además es conveniente tomar apuntes de las lecturas y resumirlas, a efectos de que ese material no pierda con el tiempo.
b)     Imaginación. Es la auto-elaboración de temas. Debe efectuarse la reflexión sobre todo lo que se oye, ve o lee, acopiando temas para cuando sea necesario. La diferencia con el punto anterior, es que en la simple lectura, sólo se resume material ajeno. En este sistema, la mayor parte es de propia elaboración.
c)      Vocabulario. Nuevamente el léxico es importante. Muchas veces, en la conversación una persona debe pensar “debo decir algo, mas no sé como expresarlo”.
 
Toda persona que quiera triunfar como orador o conversador, debe cultivar la costumbre de usar el diccionario. Toda palabra nueva cuyo significado no conozca, debe anotarla en un cuaderno especial, con su acepción correcta. Para que esta nueva palabra quede incorporada definitivamente al patrimonio individual, es conveniente utilizarla en varias frases el primer día; haciendo esta práctica, muy difícilmente se olvide.
 
 
TÉCNICAS DE CONVERSACIÓN
 
“Cualquier persona puede conversar, pero no todos son buenos conversadores”.
Esta frase axiomática no debe preocupar a los que quieran tener éxito en la conversación; existe una serie de principios, que debidamente seguidos, mejoran notablemente esta facultad:
 
a)      Saber escuchar. Conversar no sólo hablar, sino también escuchar al interlocutor. Pero no basta con “hacer que se escucha”, sino practicarlo realmente. Todos los gestos deben dar la impresión de una atención total; ojos, actitud, rostro y todo el cuerpo deben depender de las palabras del interlocutor. En ningún momento hay que distraerse. “Si queremos que nos escuchen, debemos escuchar”.
b)     Hacer preguntas. Es una forma de complementar el principio anterior. Debemos demostrar interés por lo que dice la otra persona, y el hacer preguntas, es índice de que le interesa el tema. Nunca las preguntas deben ser capciosas (con ánimo de ofender o poner en ridículo), sino estimulantes para el interlocutor.
c)      Actuar naturalmente. En la conversación no deben adoptarse ademanes o posiciones ficticias o falsas. Debe ser uno mismo, sinceramente. Gran importancia cobra este principio en cuanto al tono de la voz.
d)     Actuar con tacto. La discreción es la base de toda buena conversación. Las palabras deben ser cuidadosamente seleccionadas y medidas. Debe decirse lo justo y oportuno, con palabras adecuadas.
e)      Darle importancia a la otra persona. Para lograr esto, es necesario seguir las siguientes indicaciones.
 
1)      No hablar de uno mismo
2)      No estar distraído mientras habla el otro
3)      No interrumpir al interlocutor
4)      No decir palabras ofensivas
5)      No mantener una actitud polémica.
 
A toda persona le gusta ser escuchada atentamente y que se dé importancia a sus palabras. Por ello, para resultar agradables, es preciso dejar al otro hablar de sí mismo, sin interrumpirlo, y demostrando interés.
f)       Orientar la conversación. Muchas veces la conversación se desarrolla entre más de dos personas, y alguno se evade del tema que realmente interesa a los demás. Sutilmente, debe volver al tema central, y las formas para hacerlo, puede el lector consultarlas en el capítulo de Principios en Oratoria
g)     Acumulación de Ideas. También en la parte de Principios en Oratoria, estudiamos el de Acumulación. Se basa en agregar conceptos diferentes sobre una idea central, de manera de enriquecerla. Este principio es totalmente aplicable en conversaciones grupales, donde cada persona puede aportar conocimientos sobre el tema de conversación.
h)     No hablar del prójimo. Es preferible hablar de cosas que de personas. Mezquinas interpretaciones de las palabras pueden tergiversar por completo los conceptos vertidos. Únicamente en caso de celebridades o personas muy conocidas, pueden hacerse comentarios objetivos sobre sus obras, pero no sobre sus personas. De esta manera se aprende más sin ofender a nadie. Algunos temas de conversación que no sean personales pueden basarse en cualquiera de los cinco canales del pensamiento humano (Jesse Bennett):
 
1)      Historia: lo que ha hecho el hombre
2)      Filosofía: lo que ha pensado el hombre
3)      Arte: lo que ha creado el hombre
4)      Ciencia: lo que ha descubierto el hombre
5)      Literatura: lo que el hombre ha sentido y expresado en palabras.
 
i)       Intercalar silencios. Conversar no implica hablar constantemente. Es una actitud inteligente hacer algunos silencios para reflexionar. Sin embargo, el interlocutor no debe entender que en esos silencios hay desanimación por parte de uno.
 
Pero a veces se producen pausas involuntarias, a causa de un aparente agotamiento del tema. Son instantes molestos y desagradables; una gran virtud del buen conversador es saber romper estas pausas. Una fácil técnica para lograrlo es tener siempre dos o tres preguntas o comentarios para lanzar apenas se produce la pausa. No debe dejarse prolongar demasiado estos silencios involuntarios.
 
Para que la pausa sea fecunda, debe aprovecharse para pensar en lo que ya se ha dicho buscando posibles aportes nuevos a la conversación. En las pausas, no debe dejarse prolongar demasiado estos silencios involuntarios.
 
 
DISCUSIONES
 
Cómo ganarlas sin ofender al rival.
Como se vio en el capítulo de Principios en Oratoria, la mejor manera de ganar una discusión es evitándola. En toda disputa se lesiona el “ego” del rival, lo cual constituye un error. Al despertar el ego de una persona, ésta se encerrará en sus pensamientos y no dejará paso a otras ideas.
Por lo anterior, y dado que muchas veces existe la necesidad de marcar errores a otras personas, es necesario seguir estas reglas para evitar discusiones, es decir, ganarlas sin ofender:
 
a)      Permitir a la otra persona exponer su punto de vista. Al dejar expresar libremente al interlocutor, (para uno, equivocado), se abre una válvula de escape en la otra persona, que ayuda a aflojar tensiones. Cuando está exponiendo sus puntos de vista, no debe ser interrumpido, sino por el contrario estimulado a seguir hablando.
b)     No responder de inmediato. Si se contesta de inmediato, es imposible pensar o reflexionar lo que el otro ha dicho, y es necesario dar esa impresión. Aunque lo que se diga sea lo mismo en los dos casos, haciendo la pausa parece que se ha atendido y razonado la idea del otro.
c)      No ganar en todo. Muchas personas pretenden en una discusión tener el 100% de razón. Debe recordarse aquí que el que mucho desea, poco consigue. Siempre debe buscarse un espacio de acuerdos entre ambas opiniones y no los puntos en discordia. De esta manera, ambos tendrán razón en parte y ninguno quedará resentido.
d)     Amortiguar al rival. Nunca debe agredirse al interlocutor. Si no se está de acuerdo con lo que dice, la mejor forma de iniciar la respuesta es decir: “Sí, pero...” en lugar de “No, de ninguna manera”. Si se emplea la primera fórmula, el rival se siente rebatido totalmente y actuará en consecuencia de la misma manera.
e)      Reconocer propios errores. Si se descubre que la otra persona tiene razón, es inconveniente mantenerse en la primitiva situación. “El hombre que reconoce sus errores, demuestra su genio”.
f)       Salvar el orgullo del otro. En el caso que el interlocutor acepte la posición sustentada por uno, no debe adoptarse una actitud de triunfo, pues en realidad nada se ha ganado. Simplemente se lograría herir al rival, sin ningún beneficio. Es oportuno decirle que cualquiera se puede equivocar, o sugerirle que discuta el caso con otro.
 
 
INICIACIÓN DE CONVERSACIONES
 
Romper el hielo y comenzar a hablar es el aspecto considerado más importante en la técnica de la conversación. La mayoría de las personas fracasan por querer ser perfectos en cuanto a la elección del tema. Temen ser demasiado superficiales o demasiado profundos, y nunca son capaces de comenzar a hablar.
 
W. James dice que el secreto está en quitar los frenos y dejar que la lengua se exprese natural y espontáneamente. Nunca debe empezarse una conversación con grandes pensamientos. Debe uno ir adentrándose poco a poco en el tema. Es muchas veces oportuno comenzar con simples preguntas que vayan ablandando el ambiente.
 
Resumiendo, las dos reglas fundamentales para iniciar una conversación son:
 
a)      No buscar temas profundos, distintos o extraordinarios.
b)     Comenzar con preguntas simples.
 
Para lograr el interés de la/s otra/s persona/s en el tema elegido, también hay técnicas muy sencillas, a saber:
 
a)      Despertar la curiosidad. Comenzar con una pregunta o ejemplo que llame la atención del interlocutor. Esto es muy similar a lo que se estudió en el capítulo Organización del Discurso en la parte de Introducción. Las mismas reglas son aplicables al inicio de una conversación.
b)     Pedir que el otro hable de sí mismo. Preguntas como las que siguen estimulan a la otra parte a hablar. Recordemos que a todas las personas les gusta hablar de sí mismas. Por ejemplo “¿Cómo le fue en su último viaje?”; “¿Cuándo termina su último libro?” etc.
c)      Elogiando sinceramente algo del otro. Este principio está basado en los mismos conceptos que el anterior. Por ejemplo. “Su novela me apasionó”, “Su casa es hermosa”, etc.
 
 
PRESENTACIONES EN SOCIEDAD
 
Por lo general, luego de la presentación, ambas partes entran en un mutismo total, difícil de romper.
 
Si el presentador aporta algún dato sobre la personalidad de los presentados, puede basarse en ese detalle la primera pregunta. Supongamos que dice: “González, ingeniero civil”. Entonces, luego del consabido “mucho gusto”, se puede preguntar algo sobre la profesión del interlocutor.
 
Si el presentante se remite a los nombres de los presentados y no da a conocer ningún otro dato, debe comenzarse con preguntas sencillas y siempre sobre la personalidad de la otra persona. Por ejemplo: “¿De dónde es Ud.?” , “¿Está de paso por la ciudad? “, etc.


 

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